Un niño

Hace años había un niño que soñaba con volar como las aves, que veía la inmensidad del mundo, que creía lo que los demás decían, que hablaba sin pensar en otra cosa que no fuera su pensamiento… hace años había un niño que soñaba que de mayor haría grandes cosas, viajaría por todo el planeta, conocería mucha gente, ayudaría a quienes lo necesitaran…  y ese niño fue creciendo y voló en un gran pájaro de acero; observó que el mundo era mucho más pequeño de lo que parecía; se dio cuenta de que la gente que más hablaba era la que más tenía que callar; le costó darse cuenta de que al hablar debía prestar más atención a la reacción de los demás que a sus propias ideas; aprendió que hacer grandes cosas estaba reservado exclusivamente a gente importante; sintió en sus carnes que conocer a mucha gente no iba a ser tan positivo ni enriquecedor y agachó su cabeza al ver que ayudar a los demás solía significar hacer exclusivamente lo que otros querían.

Hace años un niño levantó su cabeza una noche de verano para poder observar la luna con los prismáticos de caza de su padre, y descubrió un mundo mágico que noche tras noche le susurraba que aunque creciera, no sería capaz de observarlo sino con los ojos inocentes de esa infancia donde todo es posible.

Hace días, ese niño escuchó el susurro de la luna y se percató de que al mirar las estrellas, no las miraba él, sino el niño que soñaba con volar. Hace días ese niño inocente volvió para quedarse, porque sólo esos ojos pueden ver la belleza de la vida.

El circo de la vida

La vida es un gran circo:

– Los curas son los de la taquilla, que nos vacían los bolsillos.

– Los empresarios son los marabaristas, que manipulan nuestras vidas a su antojo.

– Los periodistas son los trapecistas, que hacen espectáculo del peligro y el dolor.

– Los científicos son los que experimentan con el fuego, como si lo conocieran.

– Los militares son los domadores de fieras hambrientas.

– Los pobres son las fieras domadas, que sólo reciben latigazos mientras el público aplaude entretenido.

– Los ciudadanos como nosotros somos el entretenido y anestesiado público, que aplaude y ríe pase lo que pase en el escenario.

– Los políticos son los payasos, que hacen reír al público para contentarlo y arrancar unos aplausos

– Los héroes son los magos, que cuando parece que ya no queda nada, se sacan un conejo del sombrero y todo arreglado

– los artistas e intelectuales son los músicos, que enmascaran todo el espectáculo bajo alegres melodías que embaucan y apaciguan al público

– Por último los presidentes son los presentadores, que guían al público y hacen funcionar esta compleja máquina para que nadie abandone el circo y el espectáculo nunca acabe.

Reflexión…

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Me cuesta vivir aquí…

Cada vez resulta más difícil vivir en un país que deja desamparada a su gente mientras corre a salvar a sus bancos derrochones y ansiosos de dinero. Por la calle veo a gente que no llega a fin de mes porque el dinero que le han reducido del sueldo se ha destinado a una panda de ladrones que nunca se ha preocupado ni por España ni por sus habitantes.

Cada vez me resulta más difícil vivir en un país gobernado por ineptos que no conocen los problemas de los ciudadanos a quienes gobiernan. No saben lo que cuesta hacer la compra, ni saben el precio de la luz, ni lo que vale un alquiler ni tampoco lo que vale un billete de tren, metro o autobús; porque ellos  nunca han tenido que echar cuentas para vivir dignamente o viven como si nunca lo hubieran hecho.

Me resulta imposible vivir en un país donde grandes fortunas reciben ayudas agrícolas millonarias mientras los trabajadores del campo malviven por debajo del umbral de la pobreza.

No entiendo cómo es posible vivir en un país que premia al ignorante y apalea al científico, al médico o al profesor  mientras admira profundamente al que solamente habla con gritos y frases incoherentes.

Cada vez me resulta más difícil vivir en un país donde el desempleo se ve como un dato económico y parece que nadie se plantea que detrás de cada parado hay una familia que puede caer en la más absoluta indigencia.

Es horrible pensar que vivimos en un país que se preocupa más porque su equipo de fútbol gane una copa, que por la posibilidad de que sus vecinos, o sus propios familiares se queden en la calle por culpa de los ineptos que manejan nuestro dinero y nuestra política.

Es increíble que desde que empezó la crisis en Europa, todavía nadie haya ido a la cárcel o haya tan siquiera sido juzgado.

Se me cae el alma a los pies cuando oigo casos como en Grecia, donde madres han dejado a sus hijos en guarderías y los han abandonado allí porque no tienen para darles de comer.

Es insoportable vivir en un país con gobiernos que te destripan mientras ellos nadan en la abundancia más absoluta y se atreven a dar lecciones de moralidad y a opinar sobre el positivo panorama que se avecina.

¿con qué cara le puede decir el político al jubilado que cobra 400 euros al mes, que pague sus medicinas mientras le van subiendo la luz, el i.v.a, el gas y le van congelando la pensión? ¿Por qué no le practican directamente la eutanasia? el día que a los que estén en la Moncloa se les pase por la cabeza echar cuentas, nos acabarán diciendo que mejor morirse a los 67 años para así “no perder calidad de vida” a la vez que se sanean las cuentas de la seguridad social. Eso si, habría que morirse sin causar gastos al estado y tras haber pagado religiosamente a los bancos todo lo que le pudiéramos deber y un plus del 500% de nuestros préstamos o hipotecas en concepto de agradecimiento por su infinita bondad.

Cada vez me cuesta más vivir en un país que califica de vándalos a quienes se manifiestan en la calle porque ven que cada día tienen menos derechos y se niegan a aceptar vivir arrodillados y esclavizados por un sistema despiadado y deshumanizado.

Cada vez me resulta más intolerable que la gente hable pero a la hora de la verdad se quede callada y no haga nada por evitar esta situación. Están muy descontentos pero no mueven un dedo por ayudar ni a sus compañeros de oficio, o vecinos, o a ellos mismos.

Me resulta horrible vivir en un país polarizado donde o eres del PP, o eres del PSOE y solamente puedes  apoyar a los de tu partido, ignorando que los partidos están al servicio de todos los ciudadanos, y no nosotros al servicio de los partidos.

No quiero vivir en un país que se va muriendo día tras día bajo la mirada indiferente de quienes llevan las riendas del país y de quienes viven de nuestro sudor, quienes comen de la comida que nos quitan y quienes sacan interesantes beneficios con las viviendas que nos roban por haber dejado de pagar algún mes la hipoteca.

Y a pesar de todo, tengo que estar orgulloso de vivir en el “Primer Mundo”, o de pertenecer a esa maravillosa Unión Europea manejada por esos fríos burócratas que tienen el estómago bien lleno y viajan en avión en primera clase con nuestro dinero.

Tengo que estar muy contento de tener libertad de expresión para decir lo bien que juega España y lo poco que me gusta el calor del verano; porque como escriba de otro tema a un medio de comunicación, ellos se encargarán de manipular convenientemente mi opinión para que no moleste al sistema.

PUES NO!!!!!! No estoy nada contento ni orgulloso!!!!!! Ni de ser español, ni de ser europeo, ni de pertenecer a esta sociedad anestesiada que solamente reacciona ante goles!!!

Y aunque sepa que mi opinión vale lo mismo que la opinión de mi gato, por lo menos alguien leerá esto y durante tres minutos habrá estado pensando en lo que nos rodea en lugar de pensar en el partido de España o en lo bien que juega Rafa Nadal.

Baudelaire, el escritor maldito

Los días 29 y 30 de diciembre de 2006 tuvimos en Ciudad Real la oportunidad de deleitarnos con una obra teatral en el Teatro de la Sensación donde se reflejó la vida de Baudelaire, un  escritor francés.
Los actores (Ana Mª Grande, Carmen Cabrera y Alvar Vielsa) hicieron una interpretación impecable y supiero transmitir al público la carga de sus personajes. Álvar Vielsa fue el protagonista de la obra bajo el papel de Baudelaire e hizo un trabajo de una enorme calidad.
Mis más sinceras felicitaciones a Alvar, Ana Mª, Carmen y al Teatro de la Sensación.
 

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